abril 23, 2007

Sobre hábitos extraños

Cómo estoy?

Bien a secas?... muy bien considerando la salud?... triste por las ausencias?... deprimida por la realidad que aflora?... entusiasmada con los planes?... feliz por las reuniones?...

El sábado me tocaron el alma... el domingo recordé que la vida es un instante... hoy quisiera que el ángel de la casualidad me volviera a abrazar con sus enormes alas... (Aparece!)

Mientras que asimilo todo lo que estos días deparan, posteo la lista sugerida por Carlos sobre mis hábitos extraños:


El primero, el más natural: Cuando me ahogo (cosa que me sucede al menos una vez a la semana) por pasar mal algún trago, al final de la tos que le da a cualquier ser normal yo estornudo, sólo después de ello me logro sentir bien.

El segundo, producto de mi inseguridad: Cuando tengo que hablar con alguien y sé que estoy por iniciar una conversación difícil en la que quiero obtener un resultado (digamos una negociación) y estoy temerosa sobre lo que pueda suceder... me pongo saliva atrás de las orejas... jajaja... como si con eso asegurara que obtendré lo que deseo.

El tercero, consecuencia de mi neurosis: Cuando como un sandwich, siempre antes de darle la primera mordida, acomodo las tapas de manera que coincidan las orillas de acuerdo a su textura... no lo puedo evitar!

El cuarto, resultado de la gente lacra: Hace dos años se robaron el teléfono de la oficina, tardaron otro año en reponerlo... así que desde entonces, quito el teléfono de mi lugar todos los días cuando salgo de la oficina!

El quinto, el doloroso: No soy tolerante a la estupidez... menos aún si se trata de la mía. De forma inconsciente, cuando no estoy contenta con algo que hice, tiendo a arrancarme los pellejitos que salen al rededor de las uñas... como si fuera un castigo.

El sexto, el más delicioso: Antes de iniciar cualquier cosa de trabajo tengo que tomar café negro sin azúcar, sólo así logro concentrarme en el trabajo al inicio del día y realmente disfrutar de lo que hago.

El séptimo, el sensorial: Tengo la costumbre de oler todo, lo que ha provocado que desarrolle el sentido del olfato tremendamente... eso aveces resulta contraproducente, sin embargo, la parte maravillosa de este hábito es que cuento con una memoria olfativa amplia que me recuerda lugares y personas extraordinarias.

El octavo, el que no se por que sucede: Necesito dos oportunidades para encender el cigarro que quiero fumar. Mis cigarrillos siempre prenden hasta el segundo intento... nunca en el primero.

2 comentarios:

Carlos O. Ramírez dijo...

eh, tuve poder de convocatoria contigo. eso me pone feliz. y me gustó conocer tus hábitos. fíjate que me quedé pensando que sí tengo muchos más: por ej. no me gusta la piña. sólo en agua. y no me gusta la uva. sólo en forma de pasas. y nomás pensar en ambas frutas me pone medio incómodo. ahhggg, maldita piña. sabe feo. ya ves. es en serio.

Carimy dijo...

Jo! Si tuviste poder de convocatoria, por que la verdad, qué necesidad de quemarse en público?
Nada... me gusta eso de las listitas!
Qué pena lo de las uvas... a mi simplemente me encantan, son mis favoritas!
Un beso